Una diferencia importante entre los virus informáticos y los gusanos es que los virus necesitan un programa anfitrión activo o un sistema operativo ya infectado y activo para ejecutarse, causar daño e infectar otros archivos o documentos ejecutables, en tanto que los gusanos son programas maliciosos independientes que se pueden autorreplicar y propagar a través de redes informáticas, sin intervención humana.

Generalmente, los virus se adjuntan a un archivo ejecutable o a un documento de Word. Con frecuencia, se propagan a través de sitios de intercambio de archivos entre pares, sitios web infectados y descargas de archivos adjuntos de correo electrónico. Después de que un virus logra infiltrarse en tu sistema, puede permanecer inactivo hasta que se active el archivo o programa anfitrión, lo que permite que el virus se ejecute y replique en tu sistema.

Por otra parte, los gusanos no necesitan un programa anfitrión para ejecutarse, autorreplicarse y propagarse. Después de que un gusano logra infiltrarse en tu sistema, normalmente a través de una conexión de red o como un archivo descargado, puede realizar múltiples copias de sí mismo y propagarse a través de la red o la conexión a Internet, infectando cualquier computadora y servidor de la red que no cuente con protección adecuada. Como cada copia posterior de un gusano de red también puede autoreplicarse, las infecciones se pueden propagar con gran rapidez en Internet o redes informáticas.