La transición a las tarjetas de chip y pin incrementa el fraude en EUA

25 Abr 2016

Dato curioso: la transición en Estados Unidos de los comerciantes a las tarjetas EMV (conocidas coloquialmente como tarjetas de chip y pin), cuyo propósito es impedir los fraudes, está provocando el aumento de las pérdidas causadas por el fraude.

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A pesar de que el plazo para que los comerciantes de Estados Unidos empiecen a utilizar tarjetas de chip y pin ya se acabó, aún hay muchas tiendas que no se han pasado al nuevo estándar. Sin embargo, según Visa, los cinco grandes comerciantes que han adoptado el EMV han apreciado una disminución del nivel de fraude del 18.3 %. Pero para los que no se han cambiado ha aumentado un 11.4 %.

Esta situación se debe a que los estafadores están desesperados por robar dinero durante el proceso de transición.

En definitiva, ¿cuál es la diferencia?

La banda magnética de tu tarjeta contiene datos en texto plano y, al no estar cifrados, no resulta complicado robarlos utilizando un hardware barato y común, llamado skimmers. Al tratarse de datos estáticos, una vez robados se pueden utilizar para clonar tu tarjeta y robarte el dinero.

Imagínate que estos datos son como una “contraseña”: el culpable sólo tiene que robarlos una vez y ya podrá acceder a tu cuenta siempre que quiera.

Al contrario, las nuevas tarjetas de chip y pin, como bien indica su nombre, incorporan un chip que hace criptomagia. En lugar de contraseñas estáticas, esta nueva tecnología genera contraseñas dinámicas para cada pago individualizado.

En realidad, es algo más complicado, pero para explicarlo de un modo sencillo, la idea principal se parece mucho a los SMS que recibimos con contraseñas de un solo uso y que usamos en la banca online, o en las cuentas de Google y Facebook. Robar una contraseña de este tipo no tiene sentido, pues son de un solo uso, por lo que no servirán la próxima vez.

El chip de una tarjeta no sólo almacena información, sino que es una computadora potente capaz de comunicarse con los terminales de pago y con los cajeros automáticos para comprobar su autenticidad. No puede ser clonado. Bueno, quizá sí, pues nada es imposible en el mundo digital, pero al menos esta operación sería mucho más compleja que clonar una tarjeta tradicional de banda magnética.

En resumen, las tarjetas EMV son un campo desconocido para los estafadores. Y por ello actúan a contrarreloj mientras aún tengan la oportunidad de utilizar las antiguas bandas magnéticas clonadas.

¿Por qué es tan lenta la transición a EMV?

Hay dos motivos para este pausado ritmo de adaptación de las tarjetas chip y pin: los altos costos y la mala planificación. ¿Te imaginas cuántas terminales de pago hay en Estados Unidos? Para completar la transición a la nueva tecnología, cada uno de ellos debe ser reemplazado por uno nuevo, lo que costará una fortuna a los comerciantes. Y a nadie le gusta pagar, a no ser que sea completamente necesario.

Y, el hecho es que, hasta el 1 de octubre del 2015, no lo era. Los comerciantes no eran responsables del fraude de tarjetas, las compañías de tarjetas de crédito cubrían las pérdidas por compras fraudulentas. Pero una vez llegados a esa fecha, serán los comerciantes que aún no acepten las tarjetas de chip y pin los responsables de dichas pérdidas.

Aquí es donde entra en juego la mala planificación: ahora son demasiados los comerciantes que quieren pasarse a EMV. Pero adquirir el nuevo equipo es solo el primer paso, pues el sistema de pago ha de ser validado para que pueda comenzar a funcionar. Y hay muchos comerciantes a la espera, así que el proceso de autentificación tardará bastante.

Y, por supuesto, los estafadores emplearán ese tiempo para ganar dinero.

¿En qué me afecta esto?

El uso de tarjetas no ha sido nunca completamente seguro, pero ahora es aún más peligroso por el claro aumento del fraude en Estados Unidos. Por ello tienes que tener más cuidado. Sigue estos consejos:

  1. Si aún no tienes una tarjeta de chip y pin, solicítala a tu banco o a la compañía de tu tarjeta de crédito.
  1. Si vas a utilizar un cajero automático, ve al que esté en zonas iluminadas y seguras (la mejor opción será el que se encuentra dentro de la sucursal). Evita los cajeros en zonas apartadas o en callejones oscuros.
  1. En lugar de firmar tu tarjeta, escribe en el reverso “pida la identificación”. Si utilizas un dispositivo que no sea de EVM, esto te proporcionará una capa adicional de seguridad para saber si ese cajero es seguro.
  1. Comprueba los cargos realizados con tu tarjeta. Si tu banco cuenta con el servicio de envío de notificaciones a través de SMS, actívalo. También puedes configurar alertas a tu correo electrónico. Cuanto antes descubras la prueba del robo, más fácil te será recuperar el dinero.