Las grandes tecnológicas están apostando de nuevo por los lentes inteligentes. La idea de estos dispositivos ha cautivado por muchos años a los escritores de ciencia ficción y a sus mayores admiradores: los habitantes de Silicon Valley. Muchos se acordarán de Google Glass, esas gafas que, en 2012, fueron el primer intento serio de crear un dispositivo de esta clase. Terminaron siendo uno de los pocos fracasos importantes que ha tenido Google.
Tras el gran “fiasco” de Google, gigantes de la tecnología como Meta, Apple y Microsoft pusieron en remojo la idea de fabricar anteojos elegantes y livianos. Se concentraron, en cambio, en diseñar visores de realidad virtual mucho más voluminosos. En gran parte, el cambio se debió a que, en la década de 2010, sencillamente no existía la tecnología para incluir funciones de alta gama en un par de lentes compactos que tuvieran una autonomía razonable.
Desde entonces, ha habido grandes desarrollos. Las empresas tecnológicas han dado un giro de 180 grados y les han vuelto a echar el ojo a los lentes inteligentes para el uso diario. En junio pasado, por ejemplo, la empresa Snap (creadora de Snapchat) lanzó una nueva versión de sus anteojos, llamados SPECS. Hay rumores de que Apple podría presentar su propia versión de esta tecnología para finales de año.
Por ahora, sin embargo, la colaboración entre Ray-Ban y Meta es sin dudas la que lidera el mercado. Presentaron sus lentes inteligentes más avanzados en 2025 y, solo ese año, vendieron más de siete millones de pares.
Pero no todo es positivo: desde principios de 2026, las gafas Ray-Ban Meta han estado envueltas en una larga y desagradable serie de controversias. La polémica se centra en una función en especial, que permitiría que la cámara de los lentes identifique los rostros de quienes entren en su campo de visión. Al estar activa, la función le informaría al usuario cada vez que el sistema reconociera a alguien.
¿Qué son exactamente los lentes Ray-Ban Meta?
La colaboración entre Ray-Ban y Meta se remonta a 2020. En aquel entonces, la dupla concibió unos lentes elegantes y ultratecnológicos que se usarían como accesorio para el Metaverso, el gigantesco proyecto de realidad virtual que promovía el gurú de la tecnología Mark Zuckerberg. Las gafas terminaron por sobrevivir al proyecto para el que se pensaron. Pero no revolvamos las heridas del señor Zuckerberg. En 2021, Ray-Ban y Meta lanzaron su primer producto conjunto: los lentes Ray-Ban Stories. Dos años después, llegó a los estantes la siguiente generación de anteojos, rebautizados simplemente con el nombre de Ray-Ban Meta. Luego, en 2025, el propio Zuckerberg presentó las gafas Ray-Ban Meta Gen 2, con tecnología de IA. Esa es la versión de la que hablaremos hoy.

Mark Zuckerberg usa los lentes Meta Ray-Ban Display durante la presentación de los Gen 2 en 2025. Fuente
A diferencia de los Ray-Ban Meta originales, los Gen 2 se presentan como un dispositivo para las actividades deportivas y cotidianas. En un primer momento, las empresas los ofrecieron con dos modelos de marco (Wayfarer y Headliner), ambos en una variedad de colores. Los lentes se venden con varios niveles de tinte: hay lentes transparentes estándar, lentes fotocromáticos y lentes de sol oscuros. Por un cargo adicional, también se los puede ordenar recetados.

En su lanzamiento, los lentes Ray-Ban Meta se ofrecían con dos estilos de marco: Wayfarer (arriba) y Headliner (abajo). Fuente 1 y Fuente 2
Tiempo después, Meta lanzó armazones adicionales, como los Oakley Meta HSTN y los Oakley Meta Vanguard (Oakley es otra marca de anteojos EssilorLuxottica, la empresa matriz de Ray-Ban). Pero, más allá del modelo de marco, todos estos dispositivos ofrecen las mismas funciones principales:
- captura de fotos y videos en primera persona (POV),
- reproducción de música, podcasts y otros contenidos en audio,
- capacidad de realizar llamadas telefónicas,
- envío y recepción de mensajes a través de comandos de voz,
- traducción en tiempo real para varios idiomas hablados,
- conversión de voz a texto,
- lectura de notificaciones y mensajes,
- creación de recordatorios y notas de voz,
- transmisión de video en primera persona para videollamadas por WhatsApp y Messenger,
- navegación por un mapa mediante indicaciones habladas,
- respuesta a lo que pregunte el usuario sobre su entorno y los objetos que esté viendo.
Para funcionar, los lentes inteligentes de Meta utilizan una serie de componentes integrados. En primer lugar, incluyen una cámara con la que toman fotos y graban videos desde la altura de los ojos. En segundo lugar, contienen altavoces abiertos, colocados a la altura de las sienes. Estos permiten escuchar música, obtener direcciones, recibir llamadas y escuchar las respuestas de Meta AI sin aislarse del mundo como ocurriría si se usaran audífonos (una ventaja cuestionable para quien valora la privacidad del audio).
Por último, las gafas tienen varios micrófonos incorporados. Se los utiliza para las llamadas telefónicas, el reconocimiento de comandos de voz y las interacciones con el asistente de IA. Pero lo que le falta a la mayoría de las gafas inteligentes de Meta es una pantalla. Solo el modelo más caro, el Meta Ray-Ban Display, trae pantalla integrada.
Cada foto y video que se captura con la cámara de los anteojos, junto con la configuración del dispositivo, se almacena en una app complementaria llamada Meta AI. La app sincroniza los anteojos del usuario con su teléfono inteligente. Es esta combinación de cámara, micrófonos, altavoces y la app Meta AI lo que permite que los anteojos analicen el entorno del usuario y respondan a sus preguntas en tiempo real.
Si se los compara con algo como el Apple Vision Pro, los dispositivos de Meta son relativamente económicos: se consiguen por entre 400 y 500 dólares estadounidenses. Meta, además, acaba de lanzar una nueva línea que lleva su propio nombre: los Meta Glasses. Se trata de lentes incluso más económicos, que se ofrecen a partir de los 299 dólares. Con precios así, no es ilógico pensar que estas cosas se volverán populares.
Y es por ello, precisamente, que los informes sobre NameTag se vuelven aún más alarmantes. Según periodistas e investigadores, NameTag se diseñó para reconocer a quienes entran en el campo de visión de los anteojos. Profundicemos en los detalles.
NameTag, la función que “no existe”
Por inquietante coincidencia, el viernes 13 de febrero de 2026, se filtraron documentos internos de Meta en los que se hablaba sobre el desarrollo de una función de reconocimiento facial para los anteojos inteligentes de la empresa. Según la información filtrada, esta función, de nombre interno “NameTag”, usaría el asistente de IA integrado de Meta para identificar a las personas que entraran en el campo de visión de los lentes y su cámara. NameTag brindaría información sobre tales individuos al propietario del dispositivo.
Según los documentos, Meta consideró dos formas de ejecutar NameTag. En una primera versión, la función reconocería únicamente a las personas asociadas a contactos que el usuario tuviera en los servicios de Meta. La segunda versión tendría un alcance mucho mayor: podría identificar a cualquiera que tuviera un perfil público en las redes sociales de la empresa (Instagram, Facebook y, posiblemente, WhatsApp y Messenger).

Los Oakley Meta HSTN, uno de los modelos de anteojos inteligentes, se venden partir de USD 399. Fuente
Si se te heló la sangre, no hay nada que temer. El gigante tecnológico, famoso por su “férreo compromiso” con la privacidad del usuario, raudamente publicó un tranquilizador comunicado:
“Nuestros competidores ofrecen este tipo de producto de reconocimiento facial; nosotros no. Si desarrolláramos una función así, sopesaríamos cuidadosamente su lanzamiento”.
Este “cuidadoso sopesar” quedó demostrado poco meses más tarde. En junio de 2026, Wired informó que, sin ningún aviso, Meta había incorporado tecnología de reconocimiento facial para sus anteojos inteligentes en la app Meta AI. Según los periodistas, el código se había incorporado en el software gota a gota a lo largo de meses, a partir de enero de 2026.
Cómo opera la función supuestamente inexistente
Cuando se publicó la investigación, NameTag no estaba disponible para los usuarios. Sin embargo, según Wired, el código para ejecutar esta función ya formaba parte de la app complementaria Meta AI, la cual es utilizada por quienes tienen los anteojos inteligentes de la empresa. Esta app se encuentra instalada en más de cincuenta millones de teléfonos inteligentes.
NameTag se basa en tres modelos de IA para hacer su trabajo:
- El primer modelo detecta rostros en el campo de visión de la cámara.
- El segundo aísla y recorta las imágenes faciales.
- El tercero convierte las imágenes en huellas biométricas únicas.
Según Wired, los tres modelos ya se habían extraído de los servidores de Meta y estaban almacenados en los dispositivos de los usuarios. Tras el lanzamiento oficial, la app tomaría una huella biométrica y la compararía con una base de huellas similares, guardadas en el teléfono de quien tuviera las gafas.
Hay más: de acuerdo con los periodistas, se habían hecho previsiones para que la base de huellas se actualizara en vivo de los servidores de Meta. No es ilógico pensar que, para construir esta base de datos, se usarían los perfiles de usuario públicos de las plataformas de Meta, perfiles que contienen (entre otras cosas) las fotos subidas a Instagram o Facebook. Por ahora, sin embargo, solo podemos hacer conjeturas. Como la función ―oficialmente― no existe, Meta no ha dado explicaciones públicas sobre cómo se crean los perfiles.
En cualquier caso, una vez que se encontrara una coincidencia, el sistema le diría al usuario que se había identificado a una persona. Ahora bien: si no se hallaba correspondencia para una cara, la tecnología no se resignaría a ignorarla. Estaba contemplado que, en casos así, las imágenes se recortarían, se indizarían y se guardarían automáticamente en una carpeta separada con el nombre de “Pendientes”.
En la actualización de mayo de 2026, la app Meta AI dio acceso a los usuarios a algunos elementos de interfaz que, al parecer, tenían relación con NameTag. En esa versión, la función tenía el nombre mucho más inocente de “Conexiones”. Se la describía como una característica que ayudaría a los usuarios a “recordar a las personas con las que se encontraron”.

Los Oakley Meta Vanguard, uno de los modelos más caros de lentes inteligentes. Se consiguen a partir de los USD 499. Fuente
Obviamente, esta tecnología es un sueño hecho realidad para cualquier acosador, estafador, pervertido o chantajista. Con solo un vistazo, permite desbloquear la identidad digital de cualquier persona y toda la información asociada con ella.
Las implicancias para la privacidad en general son iguales de importantes. Siempre ha sido la norma que una persona se podía mantener en el anonimato entre extraños. Tecnologías como NameTag nos acercan a una realidad más opresiva, en la que el rostro es una identificación universal y cada encuentro casual puede llevar a una verificación de antecedentes instantánea en el mundo digital.
Dar acceso masivo a este tipo de tecnología es, sin dudas, la clase de “idea brillante” que se esperaría de gurús tecnológicos que nunca resolvieron sus problemas para socializar. Por fortuna, la exposición de NameTag y la consiguiente reacción del público llevaron a que el código que habilita esta función desapareciera de la última versión de la app, al menos por ahora.
La función ya no está, pero quedan las dudas
El día después de que estallara la historia de Wired, Meta lanzó una nueva versión de la aplicación, en la que eliminaron casi todo el código vinculado a NameTag. Lejos de tomar una posición conciliadora, el vicepresidente de comunicaciones, Andy Stone, dijo que los periodistas debían ignorar lo que veían con sus propios ojos la función no existe. En el medio, los activistas por la privacidad señalaron que Meta podía reincorporar el código de NameTag en las apps de los usuarios con la misma facilidad con la que lo eliminaron. Es demasiado pronto para bajar la guardia.

Meta Fury es uno de los modelos de la nueva línea Meta Glasses, con un precio inicial de USD 299. A diferencia de casi todos los dispositivos anteriores de la empresa, estos lentes se venden directamente con la marca propia de Meta. Fuente
Unas semanas más tarde, Wired publicó otra bomba periodística sobre NameTag y el reconocimiento facial. Los periodistas se hicieron con un acuerdo de licencia entre Meta y Rank One Computing, una empresa que desarrolla tecnología de reconocimiento facial para las fuerzas del orden y las fuerzas militares de los EE. UU. La lista de clientes de esta empresa, cabe destacar, incluye supuestamente al Servicio de Investigación Criminal Naval (NCIS), el Comando de Operaciones Especiales de los EE. UU. (USSOCOM) y varios departamentos de policía.
Meta adquirió de Rank One Computing los derechos para usar su tecnología de reconocimiento facial y su sistema de “detección de vida”, que puede distinguir entre una persona real y una foto, un video o una máscara. Según los términos de la licencia, el software puede manejar una base de datos de hasta diez millones de perfiles biométricos. Antes de que quitaran todo rastro de NameTag, Wired notó que la tecnología de reconocimiento facial de Rank One Computing y los componentes de software asociados ya formaban parte de la app Meta AI, aunque no estaban activos ni disponibles para los usuarios.
Durante años, ha habido intensos debates sobre el uso de tecnologías de reconocimiento facial por parte de las fuerzas del orden y sobre qué constituye un grado razonable de vigilancia. Así, la posibilidad de que aparezcan prestaciones de ese tipo en dispositivos que cualquier consumidor puede comprar y utilizar es, cuando menos, controvertida, en especial si el aparato permite vincular la cara de un transeúnte al azar con su perfil digital. Ninguna de las dos empresas accedió a hacer comentarios sobre su colaboración.

Meta Fury es uno de los modelos de la nueva línea Meta Glasses, con un precio inicial de USD 299. A diferencia de casi todos los dispositivos anteriores de la empresa, estos lentes se venden directamente con la marca propia de Meta. Fuente
Cómo preservar lo que queda de privacidad en un mundo distópico
La idea de que haya tecnologías militares integradas en dispositivos de consumo basta para espantar a cualquier persona sensata. Por desgracia, tenemos que enfrentar la realidad: va a ser bastante difícil protegerse de los lentes con reconocimiento facial. Pero no por eso hay que resignarse.
En este momento, no hay forma de indicar que no quieres que los lentes de Meta te escaneen la cara. Sin embargo, hay un modo de saber si tienes cerca a uno de estos fisgoncitos. Un entusiasta de la tecnología llamado Yves Jeanrenaud creó una app que muestra una advertencia cuando hay un par de anteojos inteligentes cerca. La aplicación, de nombre Nearby Glasses, ya está disponible para Android y iOS.
La app detecta los lentes Meta y Snap al olfatear las señales de Bluetooth que emiten para comunicarse con otros dispositivos. Por supuesto, el método no es infalible y puede generar falsas alarmas. De todos modos, como mínimo, Nearby Glasses te servirá para saber que posiblemente estés cerca de un dispositivo con la capacidad de grabarte en secreto y analizar tu entorno.

La app Nearby Glasses te advierte si tienes cerca un par de lentes inteligentes Meta o Snap al detectar las señales Bluetooth que emiten estos dispositivos. Fuente
Si te preocupa mucho la privacidad, instalar una app como esta es una decisión inteligente. Puede ser útil sobre todo para personas en grupos de alto riesgo, como víctimas de acosos, trabajadores sexuales o inmigrantes indocumentados.
Si aún no quieres sucumbir a la paranoia, recomendamos que configures tus cuentas de Meta como privadas. Esto, por supuesto, no impedirá que las gafas inteligentes capturen tu rostro ni evitará por completo el riesgo de que te reconozcan. Sin embargo, si restringes el acceso a tus fotos, tus listas de contactos y otros datos personales, habrá menos información de la que puedan valerse para identificarte y armar tu huella digital.
Si no sabes qué tan estricta es la seguridad de tus redes sociales, puedes probar nuestra herramienta en línea gratuita, Privacy Checker. Te dirá paso a paso cómo cambiar tus ajustes de seguridad y privacidad en distintas redes sociales y plataformas en línea. Así, podrás reducir la información personal que anda circulando por ahí, al alcance de cualquier extraño.
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