Revelación de la caja negra: los secretos del registrador de vuelo

¿Sabes cómo funciona un registrador de vuelo?

Cada vez que hay un accidente de avión, normalmente sale muchísima publicidad. Sin duda, los pilotos aficionados y expertos en seguridad aparecen por doquier. Cada uno de ellos sabe las causas del accidente. No cabe duda de que están bien informados, sacando información valiosa de su abuelo que pilotaba camiones, o del esposo de su amiga que es conserje del aeropuerto – en conclusión, verdaderos expertos en aviación.

Algunos de esos sabelotodo hace un estudio rápido en Wikipedia para comentar sin miramientos: “¡Bueno, es exactamente el mismo accidente que ocurrió en 1967 en Tanzania – todo concuerda!” Lo peor es que tales “expertos” lo hacen desde su sillón a las pantallas, alimentando a los espectadores con disparates, desafortunadamente la televisión no ha alcanzado el nivel de publicidad de Internet. Es entendible ya que el mundo necesita todos los detalles sucios y rápidos, con “rápido” me refiero a “aquí, ahora mismo”. La cobertura de tragedias sube los picos de audiencia.

Desafortunadamente, las verdaderas razones de por qué sucedió la tragedia, son anunciadas más tarde, una vez que las cajas negras ya fueron descifradas – mucho tiempo para la red de televisión, sin mencionar las redes sociales, para invocar el mismo nivel de agitación y propaganda. Entonces la información ya no es de interés común, y aquí es cuando los verdaderos expertos empiezan a trabajar.

Su objetivo no tiene nada que ver con la conducción del tráfico de masas a los portales de noticias; ellos necesitan encontrar las causas del desastre y, basándose en el análisis profundo de los datos obtenidos, se cercioran con un poco de suerte que no vuelva a suceder.

De hecho, el término “descifrando la caja negra” es algo engañoso.

Para empezar, estas “cajas negras” no son negras, ni precisamente con forma de caja. El dispositivo obtuvo su nombre coloquial después de su propósito funcional: en la ciencia, la informática e ingeniería, la caja negra es un sistema u objeto que puede ser visualizado en términos de sus entradas y salidas sin ningún conocimiento de su funcionamiento interno. El término correcto para esto, es “registrador de vuelo” o FR (flight recorder, en inglés).

Un registrador de vuelo es de color anaranjado para que pueda ser reconocido de entre los escombros y tiene una forma entre cilíndrica y esférica, haciéndolo más duradero. Además, el dispositivo está diseñado a prueba de choque, agua y temperatura caliente para salvar la información valiosa en caso de una investigación más profunda.

Incluso, en caso de amaraje, el registrador de vuelo utiliza una radiobaliza especial (conocida como Underwater Locator Beacon, ULB, en español, radiobaliza de localización submarina), que activa y transmite la señal a más de 37.5 KHz ondas (de ultrasonido) cuando se pone en contacto con el agua. Esto le facilita para tomar la misma dirección y finalmente, localizar el dispositivo.

Existen ciertos requerimientos de diseño para los registradores de vuelo: deben soportar una fuerza de aceleración durante 6.5 ms, 30 minutos de exposición al fuego (este tiempo es prácticamente suficiente para quemar todo alrededor y permitir que el fuego se sofoque) y una inmersión de 20,000 pies (6000 metros) en mar profundo por 30 días.

Los registradores de vuelo antiguos se basaban en cintas de imán o alambre para almacenar datos, pero los dispositivos nuevos utilizan los USBs para esto. Entonces, en esencia, la caja negra es algo como un enorme y sobreprotegido USB. La única diferencia entre los dos ejemplos es la clase de memoria: las cajas negras están basadas en los chips de grado industrial – son más resistentes al descenso de temperatura y soportan más ciclos de lectura/ escritura.

El almacenamiento está configurado en una matriz similar a RAID, esto significa que la información es redundante. También, los registradores de vuelo están diseñados para ser redundantes y hay varios en cada avión para prevenir la pérdida total de la información. Un suceso en el que no haya quedado ningún registrador para analizar es algo poco común.

Los datos no se cifran para que estén disponibles para cualquiera que encuentre la caja negra. Esta es la idea de la caja negra: cualquiera que logre localizar la caja negra debería ser capaz de leer los datos.

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Entonces cuando alguien habla de “descifrar” una caja negra, realmente se refieren a la descarga de los datos grabados y estructuración de los mismos para próximas investigaciones y análisis. A veces la caja negra está dañada y los especialistas necesitan reparar el dispositivo físicamente (llegando hasta el punto de soldar alfileres en el chip de memoria) para poder leer los datos.

Existen tres tipos de registrador de vuelos: Cockpit Voice Recorder (CVR), Flight Data Recorder (FDR) y Quick Access Recorder (QAR). CVR graba las últimas dos horas de la conversación de la tripulación en la cabina, como también el intercambio a través de radio con los operadores de vuelo en tierra y los sonidos circundantes (cuatro canales en total). Los datos más nuevos se escriben sobre los datos antiguos, similar al funcionamiento de las cámaras de vigilancia.

No es práctico grabar el vuelo completo – los momentos que realmente valen son aquellos antes del incidente. La grabación se detiene automáticamente al momento de un accidente, ya que deja de tener una fuente de alimentación, por eso estos no pueden ser sobrescritos.

El FDR almacena datos grabados durante un tiempo prolongado (este periodo puede durar hasta 24 horas) para poder registrar cualquier mal funcionamiento que sucediera en vuelos anteriores y que persistiera hasta provocar el accidente. Este registra todos los parámetros del vuelo, desde el momento del despegue y valores de campo en todo momento, hasta la posición del ala y el modo del funcionamiento del motor – en total 88 parámetros, cada uno marcado en un cierto punto de tiempo con precisión sub-segunda.

El QAR graba aún más parámetros (aproximadamente 2,000 en total), uniendo las grabaciones para formar un solo registro de todas las operaciones de los sistemas del avión, incluyendo el ajuste de temperatura de la cabina y muchas otras cosas que no tienen relevancia en un incidente.

Este dato se utiliza luego para dar servicio a las aeronaves y mejorar sus elementos constructivos. Estos parámetros no tienen nada que ver con la seguridad del vuelo y no son útiles para investigaciones. Es por eso que los QARs no están protegidos de ambientes agresivos y en caso de un accidente, no se puede leer (de hecho, no hay necesidad de hacerlo).

Estas tecnologías continúan evolucionando y las memorias USB son cada vez más asequibles, por lo que las capacidades tienden a crecer. En un futuro no muy lejano, los registradores de vuelo serán capaces de almacenar imágenes de las cámaras también. Esto último ya es utilizado en aeronaves modernas – suelen mostrar las imágenes del terreno a los pasajeros en los sistemas de entretenimiento individuales del avión.

Además, las tecnologías de comunicación inalámbricas logran llegar a todas las esferas de la vida cotidiana: el acceso a internet a bordo y la conexión móvil se están convirtiendo en una comodidad. La máxima penetración de las tecnologías inalámbricas permitirá que las aeronaves puedan salvar todos los datos de vuelo directamente a la nube (no a la nube debajo del avión, sino a todo tipo de nubes de almacenamiento y centros de datos) en tiempo real.

Las últimas tecnologías de datos masivos y minería de datos, ayudarán a investigadores del accidente a encontrar ciertos patrones en la operación. Ya que los accidentes de avión suelen ser a causa de una combinación de varios factores y no por una única razón, la próxima generación de herramientas de análisis ayudará a prevenir tragedias en un futuro.

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