Por:
Jorge Mieres (twitter.com/jorgemieres)
ShareThisA través de los ATM - Automatic
Teller Machine - (aka Cajero
Automático), podemos realizar, como usuarios “bancarizados”, algunas
operaciones bancarias que va desde la simple consulta de nuestro estado de
cuenta, transferir dinero hacia otras cuentas e incluso retirar nuestro propio
dinero sin la necesidad de tener que ir hasta la entidad bancaria.
Por cada transacción bancaria que realizamos se genera e
imprime para el usuario un comprobante que garantiza la correcta realización de
esa transacción que, en definitiva, no es más que un “respaldo” para el usuario
emitido por la entidad bancaria.
Este comprobante constituye un documento que posee los datos
de la transacción bancaria y de quién ha realizado ese movimiento o consulta,
entre otros datos importantes que pueden ser empleados con fines fraudulentos
por personas malintencionadas.
Habitualmente, solemos no prestar atención a los datos que
posee ese comprobante y de hecho es una práctica habitual simplemente tirarlos
en el mismo recinto donde se encuentra el ATM.

En la actualidad esta práctica, constituye una
“vulnerabilidad” para la seguridad bancaria de ese usuario, ya que ese
comprobante que hemos tirado, podría ser utilizado por delincuentes
informáticos como estrategia de engaño para la comisión de fraudes bancarios.
Fraudes bancarios a la orden del día con Brasil a la cabeza
Así que recuerden: el comprobante que emite el ATM no solo
permite asegurar que hemos realizado una operación bancaria sino que también
minimiza la posibilidad de que personas malintencionadas utilicen nuestra
información con ánimos de fraude. Retire y guarde el comprobante!
